martes, 29 de noviembre de 2016

FIDEL CASTRO: MITO O REALIDAD

FIDEL CASTRO: MITO O REALIDAD


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A pesar de no haberse aun disipado la gran cortina de humo con la cual la opinión domesticada disputa respecto del carácter del mito, es decir de si se trata de un tirano sanguinario o de un exitoso antiimperialista, anticipemos algunas ideas que permitan esclarecer la situación.

El problema principal pasa aquí por responder a la pregunta de por qué los EEUU, que han enviado expediciones punitivas al mundo entero, derrocando regímenes hostiles a sus intereses a miles de km de distancia de su propio país en cambio han dejado hasta el día de la fecha la permanencia imperturbable de un gobierno ‘antiimperialista’, en apariencias contrario a sus intereses situado a apenas 200 km de su territorio.

La respuesta a todo esto está dada por el hecho de que el castrismo, como por lo general el marxismo en sus diferentes variables, es la oposición funcional y útil para el poder norteamericano capitalista en tanto es el encargado de agrupar y convertir en inofensivas y útil para sus fines a toda esa importante opinión pública que no simpatiza ni va a simpatizar nunca con los EEUU. Vayamos al respecto a dos ejemplos concretos que nos esclarecerán un poco la situación.

Julio de 1976. Visita la Argentina el secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger. En su reunión con Videla quien se le mostraba preocupado por el modo de combatir a la guerrilla marxista organizada desde Cuba a través de grupos peronistas y trotskistas vernáculos (ERP y Montoneros). Ante la imposibilidad de tomar medidas drásticas como la implementación de la pena de muerte en razón del imperio en el mundo entero de la doctrina de los derechos humanos Kissinger le recomendó que aplicara, tal como solían hacer ellos, procedimientos de guerra sucia haciendo desaparecer a los guerrilleros tras aplicárseles a todos ellos la pertinente tortura. Que en la aplicación de tales medidas contarían con el apoyo de los EEUU, un aliado en la lucha en contra del comunismo. Un consejo similar se le daría más tarde al Gral. Galtieri estimulándolo a invadir Malvinas pues contaría con la neutralidad norteamericana. La realidad es que para tal gobierno la democracia era el sistema adecuado para sus intereses en las naciones subordinadas pues en razón de su división de poderes era más fácil de presionar que una dictadura que pudiese en algún momento convertirse en nacional. Es decir que Cuba y EEUU actuaron al unísono para obtener la caída del gobierno militar argentino. En un caso lanzando una guerrilla y en el otro sugiriendo aplicar procedimientos ilegales en su contra que concluirían finalmente con la desarticulación de nuestras fuerzas armadas y por lo tanto dejando a nuestros países indefensos ante la posterior intromisión en su contra.

Noviembre de 2001. Afganistán ha sido invadido y ocupado por el ejército de los EEUU tras una guerra fulminante de apenas un mes para desalojar del poder al movimiento talibán a pesar de que éste hubiese participado activamente de la derrota de la Unión Soviética doce años antes. La excusa, tal como sabemos, era haber colaborado con Al Qaeda en los atentados del 11S. Más de dos mil dirigentes talibanes y simpatizantes del fundamentalismo islámico o personas sospechosas de serlo son detenidas en el lugar pero ¿adónde llevarlos? He aquí el gran dilema. No era conveniente que permanecieran en Afganistán pues podían llegar a huir, tampoco en los EEUU pues existían esas leyes inconvenientes de las cuales hablaba Kissinger a los militares argentinos. Entonces se trató de buscarles un lugar adecuado en donde pudiesen permanecer en forma ilimitada en el tiempo, como ‘desaparecidos’ y en que se les pudiese torturar libremente para que confesaran respecto de otros colaboradores eventuales. Veamos al respecto lo que nos dice Mark Mazzetti, ex funcionario de la CIA, en su obra La guerra en las sombras (Premio Pullitzer). “Teníamos en ese entonces dos posibilidades adonde podíamos llevar a los prisioneros capturados. O en la cárcel de Usuhaia en el sur de Argentina o en Guantánamo, nuestra base existente en Cuba. Pero nos decidimos finalmente por esta última. En la Argentina había en ese entonces un gobierno que nos respondía (el de De la Rúa) pero el peligro estribaba en su inestabilidad y en la posibilidad de que pudiese ser sustituido por otro que determinase la liberación de los prisioneros y pusiese en evidencia lo operado allí. En cambio en Cuba teníamos una ventaja especial. Una base de 11.000 km2 que nos dejaba usar libremente Fidel Castro a cambio de nuestra no intervención en sus asuntos. Y lo principal un gobierno que iba a seguir durando por mucho tiempo”. Agreguemos también que Castro odiaba a los talibanes del mismo modo que los mismos EEUU y agreguemos también Rusia. Los talibanes fueron los responsables de la caída de su primer gobierno mentor. Por ello el régimen cubano no solamente permitió que en su territorio se pudiesen torturar libremente a 2.000 miembros de tal organización, que se los tuviese detenidos por más de una década sin proceso, sino que además de todo ello alimentase toda especie de teoría conspirativa respecto del carácter servil que habría tenido tal movimiento y Al Qaeda que habrían actuado en el mundo como agentes encubiertos del imperialismo. Es decir el mismo imperialismo que mientras combate hasta la muerte e invade al fundamentalismo islámico, al marxismo lo deja vivo y coleando aplicándole ‘600 atentados fallidos’ para que los imbéciles se solacen creyendo que, apoyando a tales lenguaraces, como Castro y Chávez o Putin, combate a los norteamericanos.





M.G

jueves, 24 de noviembre de 2016

RAMÍREZ: SETENTA MIL PIOJOS ULULANTES: UNA MANIFESTACIÓN DE AMAZONISMO

SETENTA MIL PIOJOS ULULANTES: UNA MANIFESTACIÓN DE AMAZONISMO




Entre los días 9 y 11 de octubre pasado se realizó en la ciudad argentina de Rosario un nuevo Encuentro Nacional de Mujeres. Entre las asistentes, fáciles de identificar por las pancartas y banderas que portaban, y por sus cánticos, predominaban las militantes de partidos marxistas, neomarxistas, progresistas, movimientos feministas, desviadas sexuales, prostitutas y otras yerbas.

Reclamaban igualdad de derechos con el hombre, por el libre aborto, contra el machismo, contra el feminicidio y consignas contra la Iglesia Católica. Recibieron el apoyo de conocidos políticos como el ex candidato a presidente por el peronismo, Daniel Scioli, y de la CTA, una de las ramas del sindicalismo.

Como es habitual en estos encuentros - realizados en años pasados en otras ciudades - menudearon toda clase de incidentes: agresiones, bombas "molotov", destrucción de vehículos, pero lo más llamativo fueron militantes marxistas que en "topless" bailaron frente a la Catedral Católica, en la que se intentó penetrar - imagínese el lector con qué fines, con toda seguridad no sería para rezar. Hubo represión para evitar tan edificantes propósitos con una treintena de heridos. De haber ocurrido hechos similares en una país islámico y frente a una mezquita, hubiera habido algunas lapidadas. El gobierno argentino del presidente oligárquico-liberal Ing. Macri guardó silencio y los medios no se ocuparon mucho del tema.

Analicemos ahora la cuestión desde el punto de vista tradicional que es el nuestro. Las sagas, leyendas y mitologías nos aportan elementos fundamentales, suprahistóricos para entender la historia y el desarrollo de acntecimientos presentes. El mito de las amazonas, presente en antiquísimas civilizaciones se refiere a mujeres guerreras que en momentos en que había decaído la civilización varonil, viril y guerrera por un lado, y por el otro perdía presencia la espiritualidad lunar, telúrica y femínea propia de la naturaleza de la mujer, emergían como fuerzas elementales y obscuras, violentas y caóticas, renunciando a su propia naturaleza y pretendiendo ocupar espacios propios de la naturaleza viril. En términos extremo-orientales, la caída del "yang"- principio masculino - provoca el avance del "yin" - principio femenino -, pero este "yin" ya no es propiamente el "yin" sino que es una deformación caótica y desequilibrada que conduce a la confusión y al desorden. Es un río que se desmadró.

Esto es lo que nos presentan los actuales movimientos feministas y de igualdad de género: mujeres fuera de su propia naturaleza no tienen otro camino que el caos y el desorden en lucha contra los vestigios de una civilización tradicional por un lado, y por el otro, el odio hacia la religión, hoy representada por una Iglesia Católica, cuya espiritualidad lunar se va apagando en medio de lloros y lamentaciones.

Nuestra posición crítica frente a la Iglesia Católica la hemos expuesto muchas veces, pero frente a estas manifestaciones de verdadero odio teológico y antirreligioso tenemos que sostener que la religión, como dice Julius Evola, "por lo menos es algo" y es necesaria para los que creen, constituyendo un fundamento "sine qua non" de toda civilización y sin la cual toda construcción social es imposible.

De toda esta situación no son responsables las mujeres sino los hombres, que ya no siendo verdaderos varones han renunciado a su virilidad espiritual, y dejando la fortaleza abierta pemiten cualquier intrusión y, acoquinados, aceptan ser machistas opresores de mujeres, volviéndose cada dia más femíneos.

¿ Y cuál fué el destino de las míticas amazonas? Según nos relata la mitología fueron aniquiladas por los héroes semidioses Aquiles, Teseo y Hércules, que en la edad de los héroes, antecedente inmediato de la edad del hierro o Kaliyuga, restablecieron parcialmente la edad primigenia.

Y esta es la tarea que nos cabe aquí y ahora: recuperar la naturaleza espiritual, viril, heroica y guerrera. Cuando algunos hombres lo hagan organizados en una Orden, la mujer automáticamente recuperará su naturaleza y se acabará el amazonismo.



San Carlos de Bariloche, 17 de octubre del 2016.

JULIÁN RAMÍREZ





RAMÍREZ: EL IMPERIO GIBELINO EN HISPANOAMÉRICA

EL IMPERIO GIBELINO EN HISPANOAMÉRICA




Trataremos un tema que tal vez muchos pensarán que está totalmente alejado de la catarata de acontecimientos que se suceden sin pausa, pero es precisamente cuando aumenta la confusión y el caos que debemos sostener firmemente los principios tradicionales junto con lo que podemos extraer de la elección de nuestas mejores tradiciones históricas.

El tema del gibelinismo y del güelfismo es considerado por los que somos tradicionalistas evolianos como hecho fundamental en el proceso histórico de Occidente: El primero, que se ejemplificó en el Sacro Imperio Romano Germánico buscó la unidad del poder temporal y la autoridad espiritual, con el ápice en la figura del Emperador. El segundo fué el accionar de la Iglesia Católica separando la competencia temporal que entregó al estado, negándole toda intervención en lo espiritual, mientras ella se asignaba el monopolio de lo sagrado y religioso. El triunfo del güelfismo, con su dualidad, ha conducido a Occidente al estado ya no de simple decadencia, sino de verdadera disolución.

Pero la caída no se dió lo mismo en Hispanoamérica, en la cual el Imperio Hispánico, a través de la dinastía de los Hagsburgo, en los siglos XVI y XVII, sostuvo un franco estado tradicional y gibelino en el cual la supremacía del Emperador sobre la Iglesia no admite dudas. En el siglo XVIII, ya con los Borbones en el trono de España, la situación se prolongó pero con evidentes signos de decadencia, que culminaron con la desintegración del Imperio a comienzos del siglo XIX.

Ese sistema que rigió en Hispanoamérica se denominó el derecho de Patronato del Estado Imperial sobre la Iglesia Católica y consistía en los siguientes derechos, que muy bien enumera el historiador mejicano C. Pereira en su obra "Breve historia de América": " El rey creaba obispados, los dividía y variaba sus límites; designaba a los prelados, los nombraba, los presentaba y los enviaba a sus diócesis antes de que fuesen consagrados; y si así lo creía necesario los llamaba a la Corte, suspendiéndolos en sus funciones. La corona presentaba personas para toda clase de beneficios y puestos eclesiásticos. La erección de templos y casa de regulares quedaba al arbitrio del rey. Toda la varia materia de diezmos y rentas eclesiásticas dependía de la corona, con lo que se dice que los individuos del clero eran verdaderos funcionarios...La justicia real estaba sobre la eclesiástica. Las bulas, breves, rescriptos y demás disposiciones pontificias no podían ser ejecutadas sin el pase de la corona. En suma...el soberano era jefe de la Iglesia."

Este carácter gibelino de nuestro imperio no ha sido tomado en cuenta por los historiadores salvo algunas excepciones como la indicada más arriba. Los mismos pensadores tradicionalistas no han profundizado en el tema frenados por su güelfismo y resistiéndose a pensar que hubo una época entre nosotros en que el Imperio estuvo por sobre la Iglesia. El mismo Julius Evola, el gran maestro de la Tradición, calificó de "aventureros" a los que realizaron la portentosa hazaña del descubrimiento y la conquista de América y crearon en estos lares un imperio tradicional y católico ( "Jerarquía y Democracia", pág. 17, Ed. Teseo, Bs. As. 1997). El imperio gibelino no es solamente europeo. Hechó raíces entre nosotros porque España trasplantó su edad media que fué muy distinta de la del resto de Europa, como algunos historiadores, Sánchez Albornoz por ejemplo, lo han considerado. La prolongada lucha contra los musulmanes creó un tipo humano muy especial en el cual religión y nacionalidad llegaron a ser una misma cosa, y en ambos casos con supremacía de lo espiritual.( Vicente D. Sierra, "El sentido Misional de la Conquista de América" ).

Si a todo eso le sumamos las mentiras de la "leyenda negra", invento de anglosajones, y las ideologías liberal, marxista e indigenista, queda cerrado el círculo para destruir una de nuestras mejores tradiciones. La más grotesca interpretación la hizo en la Argentina el Gral. Perón, cuando refiriéndose a algunos nacionalistas, los calificó de "los piantavotos de Felipe II.

Lo que debe quedar claro es que este imperio gibelino es lo opuesto del regalismo, en el cual un estado laico, moderno y desacralizado somete a la Iglesia para conseguir fines materiales que nada tienen que ver con los principios tradicionales.

En momentos en que comienzan a llegar a estas playas hispanoamericanas los rumores de los nuevos movimientos en incipiente desarrollo en Europa, debemos afirmarnos en nuestras peculiaridades históricas para no caer en ideologías eurocéntricas como tantas veces hicimos, y rescatar así la idea de un verdadero Estado Tradicional, aunque hoy no tengamos ni estado tradicional ni iglesia tradicional.



San Carlos de Bariloche, 24 de octubre del 2016.



JULIÁN RAMÍREZ


RAMÍREZ: LA CONCEPCIÓN BURGUESA DEL MUNDO Y LOS APETITOS DE LOS PARIAS

LA CONCEPCIÓN BURGUESA DEL MUNDO Y LOS APETITOS DE LOS PARIAS




El triunfo del Tercer Estado, es decir la burguesía, a partir de la Revolución Francesa de 1789 trajo aparejado toda una concepción del mundo y de la vida que contaminó a todo el mundo. Se impusieron las ideas de democracia, república, laicismo, evolucionismo, progresismo, civilización, división de poderes, liberalismo, derechos del ciudadano, libertad de empresa y de comercio, economicismo, materialismo, libertad de expresión, constitucionalismo, estado de derecho y estado-nación. Todo esto fué reemplazando a toda concepción del mundo y de la vida fundada en los principios tradicionales, trancendentes, religiosos y espirituales de épocas anteriores. No queremos caer en esquematismos pero no hay duda que mirando a los últimos 200 años el proceso histórico así se ha conducido.

Esa concepción del mundo y de la vida pretendió ser contrarrestada por el marxismo que hizo bandera de la lucha contra el dominio burgués reemplazándolo por la utopía del socialismo y el triunfo del cuarto estado, o sea el de los trabajadores. Esto último fracasó totalmente a partir de 1990 con la desintegración de la U.R.S.S. y muchos creyeron que se había logrado la victoria definitivo de la burguesía, del liberalismo y de la democracia como lo proclamó el ideólogo Francis Fukuyama. Sin embargo afloró algo que estaba oculto y no era tan visible y que estaba contenido durante la "guerra fría": comenzaron a manifestarse los parias. Los parias ya no son ni burgueses ni trabajadores en la calidad en que fueron entendidos en tiempos anteriores; son individuos que solamente atienden a sus apetitos más bajos, más materiales y más groseros. Carecen de toda visión del mundo y de la vida; su individualismo y su falta de todo vínculo social con cierto valor los conduce al caos y al desorden. Son el Quinto Estado, producto de lo peor del liberalismo y del marxismo, no son ni de izquierda ni derecha, son el nihilismo pasivo y destructor. Julius Evola, fallecido en 1974, previó en los últimos años de su vida la aparición de los parias a nivel social, gubernamental, político e institucional. En la India tradicional los parias eran los descastados, los marginales, los ajenos a toda estructura social y los repudiados por todas las otras castas. Hoy día aumenta su presencia en todos los niveles: gobiernos, instituciones, partidos políticos, sindicatos, fuerzas armadas, fuerzas de seguridad, empresarios y pueblo en general, y al revés de lo que ocurría en la antigua India, son aceptados, imitados e incluso admirados y elogiados por las multitudes y puestos como ejemplo.

Frente a esta irrupción de los parias muchas personas de buena fe pretenden combatirlos, pero lo hacen desde un punto de vista equivocado: quieren combatirlos invocando ideas propias de la concepción burguesa del mundo: moralismo, legalidad, estado de derecho, republicanismo, división de poderes, medidas represivas, aumento de las fuerzas policiales y de seguridad, leyes penales más rigurosas, etc. Se pretende con esto combatir la corrupción, el narcotráfico, la delincuencia y la falta de seguridad. Se quiere conservar la sociedad burguesa cuando en realidad lo que hay que hacer no es solamente combatir a los parias, sino también simultáneamente practicar una dura crítica de los pseudo-valores burgueses que en última instancia son los llevan a la sociedad moderna a la situación actual. No se puede combatir a los parias defendiendo a la democracia, a los partidos políticos, a la delincuencia de guante blanco, al mundo financiero y al empobrecimiento de los pueblos en favor de una globalización economicista.

La postura anti-burguesa debe hacerse desde un punto de vista totalmente opuesto a la que hizo el marxismo que ser limitó a criticarla desde una posición totalmente materialista y economicista en el marco de la lucha de clases. Los hombres de la Tradición deben hacerlo desde una actitud distinta frente al mundo y la vida partiendo de los principios tradicionales. La burguesía debe ser reducida a su papel de casta encargada de la vida económica pero totalmente alejada de toda función política a la que debe someterse, como que es inferior la economía, a la política, a la religión y a la metafísica. Hoy día observamos lo contrario: la economía se ha enseñoreado de todo lo social y político y de otra cosa no se habla. Se ha llegado así a coincidir con el marxismo; Lenin dijo:"la economía es nuestro destino". Debe ser considerada pués el verdadero opio de los pueblos.

La tarea de combatir a los parias debe comenzar por descontaminarnos de la concepción burguesa del mundo y de la vida. Ser burgués es rechazar lo heroico, lo viril y lo guerrero, buscar la seguridad a todo precio, tener miedo de todo aquello que pueda afectar el bienestar material, aferrarse a tener antes que ser, tolerar y participar en los más decadentes aspectos de la modernidad como por ejemplo el pansexualismo, aceptar la supuesta multiplicación de los "nuevos sexos" y la nefasta ideología de los derechos humanos, ideología ésta que incluso, vaya la paradoja, es contraria a la democracia. Cualquier individuo que considere que se vulnera algún supuesto derecho puede recurrir a la justicia o a organismos encargados de ello para que quede sin efecto alguna ley sancionada en virtud de la soberanía del pueblo. Se ha llegado a la exacerbación del individualismo.

Burgueses y parias tienen cada día más coincidencias y se borran las diferencias. Para los que conocen el tango argentino, la letra de "Cambalache" pinta esa atmósfera social, y fué compuesto hace más de 80 años.

Todo esto debe ser comprendido por los pocos que se mantengan de pié agrupados en una Orden Tradicional.



San Carlos de Bariloche, 26 de septiembre del 2016.



JULIÁN RAMÍREZ




RAMÍREZ: LA DESTRUCCIÓN DE MONUMENTOS HISTÓRICOS POR EL ISLAM

LA DESTRUCCIÓN DE MONUMENTOS HISTÓRICOS POR EL ISLAM




La destrucción de monumentos históricos por parte del Islam ha provocado diversas reacciones negativas por parte de personas que perteneciendo al mundo moderno consideran esto como una barbarie y un delesnable fanatismo y sectarismo.

Conforme al método tradicional vamos a ver qué ha sucedido en la historia en otras ocasiones cuando fuerzas tradicionales se enfrentaron con corrientes que representaban lo inferior y lo caótico.

En el libro "LaTradición Romana" de Julius Evola leemos el trato que la Roma Tradicional dió a los etruscos que representaban una fuerza telúrica, lunar, ajena totalmente al espíritu solar y heroico de los romanos de esa época. Y citemos las palabras del gran maestro de la Tradición: " ...se piense en la singular violencia con la cual Roma destruyó los templos de la anterior civilización, sobre todo etrusca, muchas veces hasta el límite de borrar casi todo rastro de la misma, de sus tradiciones y de su misma lengua." ( págs. 75 y sigts.).

Y lo mismo sucedió con Cartago que era una clara manifestación de cultura telúrica, lunar y mercantilista: la ciudad fué arrasada y su tierra convertida en estéril. Y así sucedió con otras potencias enemigas de Roma como fué el caso del Egipto de Cleopatra con su cultura afrodítica y asiatizante. Y vayamos al fondo de la cuestión, a su esencia, a lo que estaba en juego: se enfrentaban dos concepciones opuestas del mundo y de la vida, irreconciliables y antitéticas, una lucha de orden metafísico aunque sus actores no estén totalmente conscientes de ello. Roma era portadora de la concepción tradicional, indoeuropea, solar, supranatural, heroica y trascendente del orden cósmico; sus enemigos eran todo lo contrario: representaban lo inferior, el caos, lo obscuro, lo inferior, y ya apuntaba en ellos la modernidad. Eran dos distintas actitudes frente al mundo y la vida: una de las dos tenía que triunfar sobre la otra, y triunfó Roma.

Y volvamos ahora al presente. En esta tercera guerra mundial también se enfrentan dos concepciones opuestas del mundo y de la vida: La tradicional que se expresa a través del fundamentalismo islámico, y la moderna a través de todos sus enemigos, que han caído en la negación absoluta de todo lo superior, basándose su lucha en el descomunal poder material y militar que poseen y gobernando el mundo con parias de varios ropajes.

Los fundamentalistas islámicos se encuentran con monumentos que no son una simple manifestación de arte abstracto o de belleza arquitectónica para que gozen de ellos los estetizantes e intelectualoides. Muchos de esos monumentos están expresando en su lenguaje mudo una concepción del mundo y de la vida que en la actualidad es letra muerta y vacía de todo contenido superior, y están apuntalando a los partidarios del mundo moderno y a los diversos imperialismos que intentan destruir a la única manifestación de Tradición que hoy es visible en el mundo.

Destruir esos monumentos es pués un aspecto de la lucha total contra el mundo moderno, ya no representan nada que vincule al hombre con lo sobrenatural y solo sirven para que historiadores y arqueólogos de base puramente materialista funden en ellos sus elucubraciones ajenas a toda dimensión espiritual.

La segunda parte de este proceso también nos la brinda la Roma tradicional. Cuando triunfó el Imperio y sus enemigos ya no constituyeron ningún peligro y fueron totalmente derrotados, Roma fue generosa y permitió que los dioses de esos pueblos fueran acogidos en el Panteón Romano sobordinados, claro está, a la dimensión sobrenatural y superior del Imperio. Fue la "pax" romana, verdadera manifestación de lo que ahora llamamos "la unidad trascendente de las religiones". El Imperio sagrado fue su cumbre por sobre todas la religiones.

Esta es la parte más difícil que le resta al Islam si alcanza la victoria.



San Carlos de Bariloche, 3 de octubre del 2016.



JULIÁN RAMÍREZ