miércoles, 15 de febrero de 2017

EL FORTÍN Nº 83


Nº 83 (Enero-Febrero 2017)

BANNON Y EVOLA

En el día de ayer hemos sido impactados por una noticia propalada por un medio de relieve como el New York Times en la cual se quiere vincular al actual asesor sionista del presidente Trump, el Sr. Stephen Bannon, con la figura de Julius Evola del cual se reputaría un seguidor. De manera casi inmediata y premeditada el presidente de la fantasmal Fondazione Evola de Italia, Gianfranco de Turris, ha manifestado su gran satisfacción por este hecho que según él ayudaría a sacarlo a tal autor del gueto en el cual el sistema lo ha recluido, ya que quien lo exalta es nada menos que un asesor del actual presidente yanqui. Asimismo también el artículo de marras vincula a Evola con el putiniano extremista A. Dugin por lo cual en tanto Trump y Putin hoy harían una misma trinchera pareciera ser que Julius Evola tuviese que ver en tal cruzada abiertamente antisemita en tanto antiislámica.(SIGUE)


por Marcos Ghio
por Julius Evola
por Julián Ramírez

CANAL DE TELEVISIÓN DEL CENTRO EVOLIANO DE AMÉRICA

PENSAMIENTO FUERTE O PENSAMIENTO DÉBIL: EVOLA O VATTIMO

EL CENTRO EVOLIANO DE AMÉRICA Y EL FUNDAMENTALISMO


por Lucas Cianfagna

domingo, 12 de febrero de 2017

COMUNICADO DEL CENTRO EVOLIANO DE AMÉRICA: BANNON Y EVOLA

Steve Bannon posa con pelos en la lengua rabino sionista Shmuley Boteach.  Esta imagen fue twitteó por Boateach después de su reunión.  (Foto: Twitter captura de pantalla)


COMUNICADO DEL CENTRO EVOLIANO DE AMÉRICA SOBRE UN RECIENTE NOTA QUE VINCULA A JULIUS EVOLA CON EL DIRIGENTE YANQUI SIONISTA STEVE BANNON


En el día de ayer hemos sido impactados por una noticia propalada por un medio de relieve como el New York Times en la cual se quiere vincular al actual asesor sionista del presidente Trump, el Sr. Steve Bannon, con la figura de Julius Evola del cual se reputaría un seguidor. De manera casi inmediata y premeditada el presidente de la fantasmal Fondazione Evola de Italia, Gianfranco de Turris, ha manifestado su gran satisfacción por este hecho que según él ayudaría a sacarlo a tal autor del guetto en el cual el sistema lo ha recluido. Asimismo también el artículo de marras vincula a Evola con el putiniano extremista A. Dugin por lo cual en tanto Trump y Putin hoy harían una misma trinchera pareciera ser que Julius Evola tuviese que ver en tal cruzada abiertamente antisemita en tanto antiislámica.
Ante lo cual queremos manifestar que mientras que el Sr. Bannon se declara antisemita al mismo tiempo se manifiesta como seguidor fervoroso del Estado de Israel y tal afinidad es retribuida por los mismos exponentes del sionismo. Al respecto uno de ellos 
ha manifestado textualmente: "Conozco a Steve como un sionista apasionado y partidario de Israel que por tal motivo abrió una oficina de Breitbart (la agencia periodística que dirige) en Israel para asegurarse de que la verdadero historia a favor de Israel iba a salir ". (Bernie Marcus, miembro de la junta de la Coalición Republicana Judía,).
Es claro que tanto Trump como Bannon son nacionalistas blancos y en tal sentido sienten afinidad con Israel en tanto bastión de tal raza en el medio oriente. Esto por supuesto no tiene nada que ver con el pensamiento de Evola quien repudiaba dicho racismo biológico como moderno y antitradicional y a diferencia de Bannon no se reputaba antijudío en tanto expresión de una determinada religión, sino antisionista como expresión de un judaísmo seculariczado y contrario a la propia tradición.
Por tal razón Bannon puede citar las veces que quiera a Julius Evola pero su pensamiento es antitético del que sustenta el gran maestro italiano. En la foto que aquí mostramos Bannon aparece junto al rabino sionista Scholey Boteach.

miércoles, 8 de febrero de 2017

RAMÍREZ: LOS CATÓLICOS SEGUIDORES DE DONALD TRUMP

LOS CATÓLICOS SEGUIDORES DE DONALD TRUMP




En un mundo moderno en que pareciera que los acontecimientos en sentido descendente se precipitan, ya nada tiene que asombrarnos, por el contrario,hay hechos que ratifican totalmente la desintegración de la modernidad.

En alguna nota anterior nos hemos referido a que en la modernidad se están dando en forma conjunta dos procesos: uno de integración y otro de desintegración. El primero, que parecía imparable lleva a la desaparición de los estados nacionales, a la negación de toda jerarquía, a la implantación de una democracia universal, al rasero del igualitarismo, al multiculturalismo, a un gobierno mundial, a la destrucción de toda entidad intermedia, al pacifismo, al ecumenismo religioso, y en fin, a un planeta presidido por el poder del dinero y las finanzas. Lo peor del liberalismo y del marxismo se dan la mano, la economía liberal y la cultura marxista, para hacer de la persona un insecto masificado, robotizado y superindividualista, atento exclusivamente a sus apetitos más elementales.

Pero frente a todo esto han ido apareciendo resistencias de variada índole. La más importante, ya que es totalmente contraria a la modernidad, es el fundamentalismo islámico, el cual debe ser apoyado y defendido, y sobre el cual esta radio ha dado suficientes pruebas de ello. Pero por el peligro que para muchas personas bien intenionadas significa, es necesario aclarar muchas cosas para no dejarse engañar por estas tendencias desintegradoras que actúan sobre bases puramente modernas ajenas a toda manifestación tradicional, y citamos al pasar, al nacionalismo ruso, a los movimientos nacionalistas e identitarios europeos, a las teorías geopolíticas en torno a Eurasia y a la elección del cowboy Trump como presidente de los EE.UU.

Dentro de este orden de cosas hemos encontrado en un canal electrónico de la Argentina, en la página de un grupo denominado "El compromiso de los laicos" un video titulado " Donald Trump...¿ católico?"

La orientación de este grupo es católica güelfa, de acatamiento al papado y las jerarquías sacerdotales aunque no escatimen algunas críticas. Estas personas han encontrado en Trump algunas posiciones que lo aproximarían al catolicismo. Ponen como ejemplo la designación de católicos en importantes cargos de la futura administración, la oposición al aborto, cierta antipatía hacia la homosexualidad y el feminismo, y también la promesa de derogar la ley que prohibe a las congregaciones religiosas reconocidas en USA emitir opiniones políticas a cambio de gozar de exenciones impositivas.

Todo esto parece haber entusiasmado a estos católicos, que no es que brinden un manifiesto apoyo a Trump, pero sin duda insinúan cierta corriente de simpatía y abren indudables expectativas hacia ese cowboy nacionalista yanqui.

Trump representa una de esas variantes desintegradoras del proceso de integración a que hacíamos referencias más arriba, pero de ninguna manera su superación, siendo su aspecto positivo el crear desorden y dificultades al mundo moderno ya que puede ser el comienzo de la destrucción de los EE.UU. y posibilitar así el desarrollo de una verdadera alternativa tradicional. Recordamos también, y no es un dato menor, que Trump se ha manifestado claramente en favor del sionismo, el que ha recibido con júbilo su elección. Totalmente opuesta a la nuestra es la orientación de estos católicos yanquizados que desean que Trump salve a los EE.UU. y a toda la decadente civilización moderna, y porqué nó, también al peor cristianismo.

En el mismo canal electrónico también actúa un movimiento nacionalista que pretende transformarse en partido político dentro de la democracia y que también insinúa sus simpatías por Trump , por los movimientos nacionalistas e identitarios europeos y por el nacionalismo ruso. Católicos güelfos y nacionalistas argentinos coinciden en inclinarse por estos nacionalismos extranjeros en una clara actitud de subordinación en su desesperada búsqueda de un amo. Recordamos el dicho de Plotino: "Quién no se manda a sí mismo que sea mandado."

San Carlos de Bariloche, 28 de noviembre del 2016.



JULIÁN RAMÍREZ

RAMÍREZ: SU MAJESTAD EL NÚMERO

SU MAJESTAD EL NÚMERO




Una de las características más notables del mundo moderno es su tendencia incesante hacia privilegiar la cantidad. Vivimos bombardeados por encuestas y por estadísticas. Gobiernos, políticos, economistas, investigadores sociales y empresas se refieren constantemente a ellas. La sacrosanta democracia se funda en la cantidad y el sufragio universal es prueba de ello. A las personas se las valora por la cantidad de dinero que poseen y los multimillonarios son personas admiradas y envidiadas por el vulgo, que quisiera ser como ellos. La cantidad de dinero es el sostén de las modernas oligarquías fundadas en la economía y las finanzas.

Los medios de comunicación y la publicidad instan constantemente a las masas a consumir cada día más, no importa qué, pero a consumir y aumentar así su cantidad de bienes; importa así el tener y nó el ser.

En los países pobres algunos movimientos de ilusos creen que aumentando el consumismo se solucionan los problemas, pero la realidad demuestra que las nuevas capas de consumidores, alcanzado cierto nivel, demandan mucho mayor consumo. Y para evitar malas interpretaciones de ningún modo debe justificarse el infra-consumo, ajeno a las más elementales necesidades humanas, sino que queremos decir que el aumento en la cantidad de bienes, que no esté orientado hacia principios tradicionales y en una sociedad en la cual no tenga hegemonía lo sobrenatural, podrá lograr superar el demonismo de la cantidad.

De la cantidad jamás podrá surgir la calidad como de lo inferior no podrá emerger lo superior. Una de las falsificaciones del marxismo pretendió hacer creer eso, o sea, que aumentando la cantidad se llegaba a la calidad. La experiencia histórica ha dado un rotundo mentís a esa falsedad. Hoy dia algunos nacionalismos están convencidos que solucionando los problemas económico-sociales se soluciona lo más importante y que lo demás puede esperar. Craso error, si esos nacionalismos no son portadores de principios tradicionales están condenados al fracaso, porque lo primero que hay que hacer es adoptar una actitud de total rebeldía contra el mundo moderno, y esa rebeldía debe nacer de una profunda interioridad de rechazo a todo lo que es burgués y proletario. Es así como observamos a muchos que pretenden ser contestatarios de palabra, pero que en su vida cotidiana se comportan como personas perfectamente acondicionadas a la modernidad. Muchas de esas personas aceptan la ley del número predicando la democracia, la peor de todas las formas de gobierno y de estilo de vida.

La ley de la cantidad se extiende por doquier, destruye todas las diferencias, en pos de la igualdad aplica el rasero sometiendo a toda manifestación superior y nos conduce al colectivismo y al estado totalitario que en todo interviene y en todo se mete, y a medida que aumenta el desorden social, más tiene que sancionar leyes, decretos, ordenanzas y resoluciones de toda índole. Hay ingenuos que se quejan que los legisladores no sancionan leyes, que no trabajan, como si el Congreso Nacional fuera una fábrica para que crezca una montaña de legislación. Tenemos muy mal concepto de esas pandillas llamadas diputados y senadores, pero creer que deben sancionar leyes sin ton ni son, en forma permanente y continua es de tontos.

Una de las últimas mnifestaciones del moderno estado totalitario la tenemos en la Argentina. Hay un proyecto de ley - que no sabemos si ha sido sancionado o nó en medio del desorden legislativo previo al receso del Congreso Nacional - conforme al cual es obligatorio el preescolar para niños a partir de los tres años de edad. A partir de esa edad el niño es alejado parcialmente de su familia con el pretexto de su "socialización" lo que redundará en una búsqueda de la igualdad y en un borrar diferencias. Vuelve a triunfar el número. Como es de esperar la enseñanza estará a cargo de docentes modernísimos y "progres" embuídos de democratismo y de prejuicios neomarxistas. Se trata de un ataque directo contra la familia y su rol fundamental en la educación, sin perjuicios que muchos padres, también muy modernos, estarán contentos que de sus críos se ocupe el estado y así poder dedicarse a frívolas diversiones y entretenimientos.

Esta crítica que hacemos al estado totalitario de ninguna manera debe confundirse con elogio alguno al estado liberal, el cual haciendo de la libertad una bandera abstracta, tras un falso humanismo, conduce día a día al desorden y al caos.

El Estado Tradicional que propugnamos, presidido por una concepción sobrenatural del mundo y de la vida no es ni liberal ni intervencionismo, es Estado Orgánico.



San Carlos de Bariloche, 5 de diciembre del 2016.



JULIÁN RAMÍREZ


RAMÍREZ: ¿NACIONALISMO O IMPERIO?

¿NACIONALISMO O IMPERIO?




Hoy queremos volver a insistir y a riesgo de ser reiterativos - para algunos es un defecto, pero para nosotros puede ser fundamental, máxime cuando se trata de una cuestión que viene en pleno desarrollo y puede afectar a nuestros pueblos hispanoamericanos. Nos referimos al desarrollo de nacionalismos en el ámbito de la civilización occidental.

Partimos de la base que una cosa es la nacionalidad y otra muy distinta es el nacionalismo. Ls primera es legítima, es el vínculo natural que une al hombre con su tierra, su religión, su idioma, su cultura, su familia, su etnia, su historia. Se asocia al sentimiento de patria y de pueblo. Nos diferencia, nos hace distintos e impide que caigamos en esas abstracciones ideológicos tales como "ciudadanos del mundo", todos iguales ante la ley, iguales derechos para todos y muchas tonterías modernas. Así como los hombres no son iguales tampoco lo son los pueblos. A través de la nacionalidad adquirimos cierta entidad que nos identifica y nos diferencia. Las nacionalidades siempre existieron a través de distintas épocas y bajo los más distintas regímenes sociales y políticos puesto que se trata de un hecho natural, y por lo tanto deben ser defendidas frente a las agresiones del moderno alud cultural, economicista, subversivo, agnóstico que hace tabla rasa con toda diferencia.

Otra cosa muy distinta es el nacionalismo. En el ecúmene de la cristiandad medieval los nacionalismos no existían. La idea política superior era el Imperio, en nuestro caso el Sacro Imperio Romano Germánico, y dentro del Imperio sí se ubicaban las nacionalidades, en el todo de una relación equilibrada en un estado orgánico. En esta breve nota no podemos desarrollar la venida a menos de ese formidable edificio y cuyo resultado fué el nacimiento de los estado-nación y de los consecuentes nacionalismos con su cáncer imperialista, puesto que los imperialismos son la consecuencia lógica de la "hybris" egoista y exclusivista de aquellos. Dos grandes guerras mundiales dan prueba de ello.

El fundamento de todos los nacionalismos es la intocable idea del estado-nación y de la patria, como si siempre hubieran existido y seguirían existiendo por toda la eternidad. No existe estado en el mundo que no haya tenido un origen histórico, en un tiempo y un espacio determinados, y en su debido momento también perecerán puesto que se trata de obras humanas. Y hay otro aspecto a tener muy presente: como hecho natural está vinculado a sentimientos y emociones particularmente femíneas. A esos sentimientos y emociones se vinculan las ideas de patria, nación y pueblo. La virilidad espiritual se refiere, por el contrario, a la idea de Estado como sociedad de varones. No es de extrañar que la constante emergencia en el mundo moderno de la feminización, dé lugar, como inevitable consecuencia, a los nacionalismos. Si a todo ello le agregamos la democracia, el rasero de la igualdad y el rechazo a lo que aún queda de Tradición, el círculo se cierra.

La única manera de superar la idea nacionalista es plantearse una perspectiva superior, la idea de Imperio. Con ella entramos en lo metafísico y en la plena manifestación de la virilidad espiritual. Todo lo inferior le queda sometido y el Estado se transforma en lo que debe ser: el intermediario entre el cielo y la tierra, que como se vé nada tiene que ver con el nacionalismo, cuyo fin no va más allá de mero dispensador del bienestar común, y que por lo general tampoco logra esto.

La idea de Imperio Tradicional no está tan alejada de nosotros los hispanoamericanos. Julius Evola nos hablaba que como punto de partida cada pueblo puede elegir como referencia lo mejor de sus tradiciones históricas. Los hispanoamericanos, si nos remontamos dos siglos atrás formábamos parte de un formidable Imperio tan denostado, incomprendido y olvidado: nos referimos al Imperio Hispánico que absorvió también a los Imperios maya, azteca e inca en una síntesis inigualable qur ninguna "leyenda negra" puede destruir. Se trata pués de rescatar el espíritu de ese Imperio con su pléyade de nacionalidades y que providencialmente tienen mucho en común: nada menos que religión, idioma e historia.

Las minorías más preclaras de nuestros países tienen que asumir esa idea y sobreponerla a la charlatanería moderna en torno a patria grande, unidad latinoamericana, Celac, Unasur, Mercosur, todas ellas fundadas en esquemas economicistas y que no van más allá de tibias protestas contra el enemigo común.

Frente a posibles desarrollos nacionalistas en nuestros países pretendemos señalar una alternativa, la única posible. Ya se ha jugado demasiado buscando atajos, falsos caminos y callejones sin salida.

San Carlos de Bariloche, 12 de diciembre del 2016.






JULIÁN RAMÍREZ

RAMÍREZ: LA "DOBLE VERDAD" DE LA SOCIEDAD MODERNA

LA "DOBLE VERDAD" DE LA SOCIEDAD MODERNA



Una de las características más notables del mundo moderno son las sugestiones, teorías, y leyes que tienden a disminuir, disculpar o atenuar la responsabilidad de los delincuentes por un lado, y por el otro a quitarle al estado toda capacidad de legítima represión y a aplicar todo su derecho para impartir justicia.

Fieles a nuestro método de ver al mundo moderno a través de los principios tradicionales, vemos como la idea de lo que es ley se ha venido degradando a través del desarrollo de la modernidad y en una escala descendente. En las sociedades tradicionales la ley era de origen divino. Violarla era un atentado y un pecado, no tanto contra la sociedad, sino fundamentalmente contra la divinidad, y ello acarreaba los más severos castigos.

Para los romanos tradicionales la ley era justa porque era la ley. No existía la idea de leyes injustas a las que hay que cambiar conforme a las ideas de justicia o injusticia, libradas a los vaivenes, humores y caprichos de los modernos parlamentos y pasiones de las multitudes arrastradas por los demagogos de turno. La ley era de origen divino y lo humano debía estar subordinado a ella.

Recorriendo la historia constitucional de nuestros pueblos hispanoamericanos vemos la asombrosa cantidad de constituciones escritas que exhiben, todas ellas producto de cuerpos colegiados y de duración limitada, para ser reemplazadas por una nueva legislación. Un verdadero derroche de juridicidad que contrasta con la situación real en la que nos encontramos. ¡Qué diferencia con ese grandioso cuerpo jurídico que fue el derecho indiano, el del imperio hispánico vigente en América durante siglos! Ocurre que en ese derecho todavía latían aspectos tradicionales que posteriormente fueron barridos por las corrientes subversivas provenientes de la revolución francesa, el liberalismo y la masonería.

El derecho del estado liberal-burgués o socialdemócrata, es un derecho sin fundamentos metafísicos, ni religiosos ni espirituales de ningún orden. No forma parte del ser sino del devenir y su naturaleza es entonces cambiante. No es de extrañar entonces que las continuas corrientes antitradicionales lo estén constantemente minando. Y a una de ellas nos queremos referir, la que ataca la potestad penal del estado para reprimir y castigar el delito.

Hoy es visible como se tiende a defender al delincuente, sus supuestos derechos a rodearlos de garantías y a disminuir sus penas de privación de la libertad. La legítima facultad del estado de castigar es criticada y se trata de limitarla. El criterio es que la culpable es la sociedad y el delincuente es la víctima y no el victimario. Progresistas, marxistas, organizaciones de derechos humanos, políticos en busca de votos, todos confluyen en elevar sus gritos para de una u otra manera se beneficie a la delincuencia. Los resultados están a la vista y cada día es más la gente común que rechaza esta tendencia nefasta porque sufre las consecuencias en carne propia. Pero a no lamentarse, el aspecto positivo de todo esto es que así se contribuye a minar los cimientos de la democracia: los poderes constitucionales y la partidocracia.

Pero la cuestión tiene también un aspecto al que nos queremos referir: el de la "doble verdad" de la sociedad moderna del cual algunas pistas nos dio Julius Evola. Conforme a una de estas "verdades" se predica la paz universal, los derechos humanos, la igualdad para todos, la democracia, el pacifismo, la tolerancia, las limitaciones de las facultades de los estados y la globalización. Pero conforme a la otra "verdad" se hace la guerra a los que sostienen verdades tradicionales y se los encarcela, a los que rechazan el pensamiento único y se oponen a lo que da en llamarse "lo políticamente correcto".

Existen leyes en muchos países que sancionan la libertad de expresión, se impide el acceso a medios de comunicación y a puestos de trabajo y se controlan e interfieren comunicaciones privadas de determinadas personas.

Se han creado dos clases de delincuentes: unos serían los que pueden ser corregidos, las "pobres" víctimas de la sociedad, a los que hay que ayudar y darles toda clase de garantías persiguiendo la utopía de que pueden se reintegrados a la vida social.

La otra categoría es la de los malditos, los rebeldes, los terroristas, la de los rebeldes contra el mundo moderno. Contra estos nada de paz, solamente la guerra.

En estos días, organismos internacionales como la ONU y la OEA, han elevado protestas contra el gobierno argentino por la detención de una supuesta "militante social", marxista, acusada de varios delitos de defraudación que nada tienen que ver con su militancia política. A esto le siguió un coro de progresistas y afines que conforme a las pautas expresadas más arriba defienden a los delincuentes "buenos". Pero se calla totalmente que en la Argentina hay centenares de presos políticos acusados de supuestos delitos de "lesa humanidad" por haber luchado y derrotado a la subversión marxista. La "doble verdad" una vez más puesta de manifiesto.





San Carlos de Bariloche, 19 de diciembre del 2016.  
JULIÁN RAMÍREZ

jueves, 2 de febrero de 2017

EVOLA: UN MITO Y UNA FUERZA PARA LA DERECHA


A propósito de una nueva nota del Sr. Vinciguerra


UN MITO Y UNA FUERZA PARA LA DERECHA


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Vinciguerra en una de sus tantas delaciones judiciales

Ya en su momento nos hemos ocupado del Sr. Vinciguerra en ocasión de haber escrito un texto lamentable y crítico de la figura de Evola al que calificara de antifascista en tanto que a él se le tendría que haber dado la patente de tal ideología. Se hizo notar en su momento de qué modo deshonesto el aludido distorsionaba tal concepción política haciéndola pasar como una forma más de la diversa fauna de formaciones de extrema izquierda.

Sin embargo por alguna razón que luego analizaremos no ha quedado reducida a tal texto la demonización de la figura de Evola, sino que ha estado acompañada luego por otro en donde el aludido critica una nota en la cual el maestro italiano, al hacer notar cómo en Italia hay una verdadera crisis en el seno de la Derecha en el sentido tradicional y no moderno del término, hace ver cómo en el ámbito de lo que se reivindica como heredero del espíritu legionario fascista se realiza una exaltación encendida de diferentes figuras del comunismo, en especial del chino de Mao Tse tung. El estilo grosero e insultante empleado por Vinciguerra en este caso en contra de Evola, quien al haber fallecido años atrás no está en condiciones de defenderse, hacen que nosotros en su homenaje y desagravio publiquemos para el público hispano el artículo de marras criticado por el aquí aludido y que simultáneamente a ello expliquemos quién es este señor y qué intenciones tiene en sus ataques.

Antes de transcribir nuestra traducción hagamos algunas breves referencias a la situación y el momento en el que el artículo fue escrito. Era febrero de 1971, es decir hace exactamente 46 años. En ese entonces nos hallábamos en plena guerra fría y en sus aristas filosas y virulentas entre EEUU y la URSS, es decir las dos grandes potencias en que se dividía el mundo. En relación a ambas el pensamiento de Evola era muy preciso: se trataba de dos fuerzas modernas por igual condenables y más aun la cultura norteamericana era más corrosiva socialmente que la soviética pues aniquilaba el alma de las personas, mientras que esta última agredía principalmente los cuerpos. En tanto que la decadencia norteamericana no afectaba a los integrantes de un movimiento de Derecha en el sentido estricto del término era indispensable sin embargo dar prioridad a la lucha contra el comunismo. La razón de ello fue dada muchas veces por Evola. El comunismo a diferencia del sistema liberal, si bien podía dejar intacta el alma del común las personas, era sin embargo letal para los cuadros de una fuerza tradicional pues una vez en el poder éstos eran eliminados o enviados a campos de concentración. Recordemos al respecto cómo a las 24 horas del estallido de la Revolución Rusa comandos especiales se dirigieron a eliminar físicamente a figuras tradicionales a fin de decapitar toda futura élite. Por tal razón tal lucha era prioritaria a fin de evitar el colapso de una fuerza de tal tipo. En ese entonces se notaba cómo las democracias europeas y del resto del mundo eran impotentes para hacer frente a tal flagelo, por ello Evola alentaba la constitución de cuerpos militares de élite (fuerzas en disposición) capaces de ocupar el lugar vacío dejado por los diferentes Estados los que, en su impotencia, le allanaban el camino al comunismo, tal como hiciera en Rusia el social demócrata Kerensky. Esto que se viviera en la Alemania posterior a la primera guerra mundial, con los Freikorps que cortaron de cuajo la subversión comunista en la república de Weimar, también es asimilable a lo acontecido con los diferentes golpes militares dados en nuestro continente. Por ejemplo el de Chile contra Salvador Allende o en la Argentina en contra de la guerrilla montonera y marxista. Si bien tales gobiernos distaban de tener una postura tradicional y de Derecha, evitaban con sus acciones que las fuerzas de la subversión eliminaran a las élites tradicionales.

Lo paradojal del caso que hace notar Evola es que el poder de la subversión ha sido tan vasto que ha logrado infiltrar aun a aquella fuerza que tendría que haber actuado como elemento esencial para hacerle frente, en este caso el mismo fascismo italiano el cual, a través de ciertas figuras, una de ellas el aludido Vinciguerra, levanta consignas abiertamente marxistas y se suma a tal movimiento de disolución.

Pero el caso de esta persona resulta ser aun más sugestivo. Vinciguerra a pesar de sus declaradas simpatías comunistas participó activamente de una campaña terrorista en la misma época en que Evola escribía tal escrito bajo su participación en grupos de inspiración abiertamente fascistas. Al parecer según sus dichos posteriores la misma habría sido instrumentada para favorecer un golpe de Estado en Italia, cosa en la cual nunca fue incriminado el maestro italiano. Pero lo curioso del caso es que el aludido se presentó a la justicia incriminándose por un hecho acontecido en 1972 recién en 1979 atribuyéndose la responsabilidad por la muerte de tres policías y recibiendo por ello una condena a perpetua que según sus dichos, no corroborados por cierto pues muchas fuentes nos lo dan como gozando de una cierta libertad, estaría descontando aun ahora. Lo curioso del caso es que tal presentación y autoincriminación haya acontecido justo en el momento en que comenzaba el colapso del comunismo y tal pretendido golpe de estado ya había desaparecido totalmente de escena como posibilidad por lo cual su gesto sólo sirvió para incriminar a sus propios camaradas de ruta. Resulta sugestivo además constatar que, a pesar de tal arrepentimiento y confesión, la prensa sigue calificando a Vinciguerra como un hombre de extrema derecha sin tener para nada en cuenta que éste no hace más que calificarse a sí mismo como un militante de izquierda afín con el marxismo. Pero acotemos que sus servicios no concluyeron allí. En 1995 fue testigo de cargo en el juicio que se entablara contra militares chilenos pinochetistas a raíz de la muerte del General Prats en la Argentina, un militar favorable al comunista Salvador Allende y que desde ese país preparaba una contrarrevolución en Chile. El testimonio de Vinciguerra fue decisivo, aprovechando nuevamente su credencial de derechista y terrorista nunca arrepentido, en modo tal que gracias al mismo pudieron ser condenados a perpetuidad varios de esos militares.

No es de extrañar entonces el ensañamiento que Vinciguerra asuma en contra de la figura de Evola. Como buen operador del sistema cumple a la perfección con el mandato sionista. Recordemos que fue el ex premier Sharon quien al recibirlo a Gianfranco Fini, un ex fascista también arrepentido, le dijo textualmente que si quería hacer carrera en el seno del nuevo orden en el cual se quería insertar (cosa que logró ocupando cargos significativos con el gobierno de Berlusconi) debía sin más terminar con la herencia de Evola en su movimiento. Vinciguerra, tal como vemos en los casos aquí mentados, hace lo mismo. Si bien sus exegetas nos dicen que sigue estando preso, varios textos nos dicen que está en libertad o que al menos goza de ciertos privilegios especiales de los que se brindan especialmente a los operadores del sistema.


M.G.


En la Italia actual debe lamentablemente señalarse la falta de una idea unitaria capaz de operar como un centro superior de referencia y de cristalización para todas aquellas fuerzas que se oponen a la subversión marxista y comunista, habiendo constatado la incapacidad de aquello a lo cual se ha reducido el Estado italiano para hacer frente a la misma. A tal respecto, pensamos en una concepción política de conjunto que ofrezca un sistema de principios y que sea al mismo tiempo susceptible de tener el valor de un “mito” en el sentido soreliano, es decir que tenga un poder sugestivo y dador de sentido: tal como aconteciera con las ideologías que actuaron en el período anterior. En el plano práctico se debería ir más allá de todo lo que es propio del nivel de las tácticas, impuestas por las circunstancias o por los fines particulares, para considerar en vez el de la estrategia, de los fines últimos.

No viene al caso aquí examinar cuáles sean las razones de tal carencia. Sin embargo debe lamentablemente resaltarse la existencia de una inferioridad respecto de las fuerzas de Izquierda las cuales, en especial con el comunismo, saben lo que quieren, poseen un mito y conocen una disciplina sumamente estricta, ello en oposición con el fraccionamiento, muchas veces debido a ambiciones desmedidas y a un individualismo irresponsable, de aquellos elementos que podrían formar parte activa de un verdadero encuadramiento de Derecha.

La situación actual es tal de hacer aparecer como importante también otra tarea, es decir la relativa a la formación de aquella que podría denominarse como una “fuerza en disposición” en caso de necesidad y de emergencia: siempre sobre la base de la constatación de la inexistencia entre nosotros de un Estado digno de tal nombre. En una cierta medida tal cosa debería acontecer más que en el seno de un determinado partido (lugar éste demasiado expuesto), en lo interior de alguna de las mismas fuerzas de las cuales dispone el Estado y que son mortificadas por éste, reagrupando y uniendo a elementos capaces de reconocer y defender principios superiores. Naturalmente la mejor condición sería la fusión de las dos exigencias: la definición de un punto de vista unitario y superior en el campo de la doctrina política y se podría agregar también de la concepción del mundo, paralela a esta preparación seria y silenciosa de una “fuerza en disposición”.

Un sector que a tal respecto habría podido tener un rol importante, pero que lamentablemente no se encuentra prácticamente representado en los escenarios políticos, es el del legionarismo, de los voluntarios, de los veteranos de guerra y de las asociaciones de combatientes, como un foco de acción que eventualmente vaya más lejos y se dirija a la nación y a sus estructuras. Además de los elementos que participan del Movimiento Social Italiano, no se nota aquí ninguna iniciativa positiva. En la Italia posterior a la derrota no se encuentra nada comparable a aquello que se tuviera por ejemplo en la Alemania posterior al derrumbe de 1918: el mantenimiento en una forma diferente de los Freikorps, de los cuerpos de voluntarios que también luego del final de la guerra se batieron en las provincias bálticas en contra de los bolcheviques rusos y que tuvieron un papel en la represión del comunismo que se asomara en la primera república de Weimar, o del Stahlhelm, la organización de ex combatientes que se presentó también como la exponente de una idea política nacional y que, sin el advenimiento de la aventura hitleriana, habría constituido una fuerza de primaria importancia para llevar a cabo aquella que en la Alemania de entonces se denominaba como la “revolución conservadora”.

Nada semejante es lo que existe en la Italia actual y ni siquiera algo que se le asemeje aun en lo que en un plano fáctico y sin precisas implicancias ideológicas pudieron ser los paramilitares. Es más, existe un caso que merece ser señalado puesto que indica todo aquello a lo que puedan llevar las más insólitas desviaciones ideológicas que puedan influir justamente en ambientes que por el contrario deberían reivindicar una herencia legionaria y de combate.

Tenemos entre manos un reciente boletín del FNCRSI, es decir la Federación Nacional de Combatientes de la República Social Italiana. No sabemos hasta qué punto esta organización agrupe efectivamente a tales combatientes y represente a su vocero (parece que existe una organización paralela). Creemos que la misma lo tuvo anteriormente como jefe al comandante Valerio Borghese, lo cual le podía conferir un particular prestigio y que luego el mismo se alejó de tal cargo. Ahora por el aludido boletín nos enteramos que como presidente de tal asociación ha sido elegido Giorgio Pini, el cual allí mismo ha hecho conocer sus ideas y directivas. Ya el mero hecho de poner al frente de una asociación de combatientes a un simple periodista nos parece una cosa que desentona totalmente. Pero hay algo más. Durante el período del Ventenio Pini era notorio como un elemento “izquierdoso” y no se entendía bien por qué Mussolini lo utilizara, salvo quizás para contrabalancear con fuerzas opuestas presentes en el mismo movimiento. Pero luego del fascismo del Ventenio todo aquello que en Pini se mantenía escondido se ha manifestado sin equívoco de ningún tipo, tal como enseguida veremos, en un decidido acercamiento con las más desfachatadas ideologías marxistas, comunistas y maoístas: representando un caso análogo al de Ugo Spirito, en su momento un fascista gentiliano sostenedor de un “pancorporativismo” izquierdista y que hoy se declara abiertamente como un comunista maoísta.

Para poner las cosas en su lugar debemos precisar aquello que, desde el punto de vista de la Derecha, se debe pensar respecto de la República Social de Saló. Su significado positivo debe ser buscado esencialmente en el plano existencial, en su aspecto legionario. Lo importante en ella fue el hecho, casi único en toda la historia italiana, de que decenas de miles de combatientes se batieron por posiciones perdidas, por un superior principio, como el del honor y de la fidelidad militar, bajo las banderas del Eje. La ideología del Manifiesto de Verona y todo lo demás pasan totalmente a un segundo plano; la realidad es que la mayor parte de aquellos combatientes ignoraba el contenido, ideológicamente muy discutible, de aquel Manifiesto y no lo considerase como una revelación por la cual valiese la pena derramar la propia sangre. Por lo tanto, quien hoy quisiera hacer valer como consigna no inactual la herencia del “segundo fascismo”, es justamente sobre el elemento legionario y combativo, por decirlo así, en estado puro, que debería apuntar y preocuparse de una continuidad de formación interior, vocacional y existencial, del lado externo considerando eventualmente una línea no disímil respecto de la de los paramilitares e incluso de la OAS del día de ayer. Y que la contrapartida ideológica, entonces, no podría ser sino la de una Derecha en el sentido más amplio y superior, dejando a un lado toda exaltación peregrina de la ideas socializantes del fascismo de Saló, influidas por tantos factores contingentes no maduradas, que acusan una especie de involución (no sin error se ha hablado a tal respecto de un análogo de las “regresiones debidas a un trauma”: siendo aquí el trauma la crisis del 25 de julio y la traición del rey, correspondiendo la regresión a las tendencias socializantes y republicanas superadas por el sucesivo desarrollo del fascismo y retomadas por el “segundo fascismo”, según algunos como un “retorno a los orígenes”).

Una vez precisados estos puntos, todo aquello que Pini nos dice respecto de la orientación y la función por él auspiciados para el reagrupamiento de los ex “combatientes republicanos” para que ellos en Italia no queden afuera de la actual lucha política, nos deja literalmente estupefactos. Vale la pena transcribir textualmente lo manifestado por Pini:

“Los combatientes republicanos sociales rechazan el fanático occidentalismo de derecha que lleva hasta la servil exaltación de Nixon, el bombardeador de Vietnam, el negador del reconocimiento de China finalmente llevado a cabo por Italia. Condenamos toda afinidad con los regímenes militares y liberticidas de los coroneles griegos, de Franco sacrificador de la noble Falange de José Antonio Primo de Rivera, del obtusamente conservador, clasista, colonialista de Lisboa, de los racistas de Sud África y de Rodesia… Absurdas e incivilizadas son las simpatías por los mercenarios de la Legión Extranjera, fallidos instrumentos en contra de la independencia indochina y argelina”.

En verdad parece leerse aquí la prosa de la prensa comunista más escuálida y mistificadora, con sus fórmulas estereotipadas y sin el más mínimo aporte original. Una puesta a punto de todo esto casi ni valdría la pena. El “finalmente” aplicado al reconocimiento de la China de Mao por parte de la Italia marxistizada y anarquizada es una cosa inverosímil. El “fanático occidentlismo de derecha que arriba hasta la exaltación de Nixon, el bombardeador de Vietnam” es algo que causa gracia. Ninguno de nosotros tiene intención de “exaltar” a Nixon. Desde el punto de vista realista, se trata para nosotros de tener en cuenta la condición de necesidad de Europa, la cual hasta tanto se encuentre desunida, hasta tanto no se haya convertido en un “tercer poder” (pero esto lamentablemente no se lo ve ni siquiera en atisbos), no puede hacer a menos de la alianza atlántica, más allá de todas sus limitaciones. En cuanto a bombardear Vietnam (es decir a los viet-cong invasores) en todo caso debe lamentarse el hecho de que desde el comienzo no se haya ido a fondo, tal como cuando Mac Arthur, con un carácter sumamente previsor, en el caso del conflicto coreano exhortó a no perder la ocasión para dar con coraje un golpe mortal al comunismo asiático en la medida que los EEUU aun lo podían hacer en tanto contaban con medios superiores. Y respecto de aquellos que sostienen el santo derecho de los Países comunistas a entrometerse en los asuntos internos de otros Países cuando éstos, completamente o por lo menos en parte, no quieren el comunismo, ¿por cuál razón le niegan un derecho análogo en sentido opuesto a las potencias no-comunistas? Respecto de Primo de Rivera digamos que Pini no lo debe haber leído para nada o en todo caso lo ha interpretado en forma retorcida en tanto lo pone en contraste (y acompañado por figuras de los más ajenas a sus ideas) con Franco.

Respecto de las otras ‘perlas’ de Pini relativas a los “regímenes militares liberticidas” de Grecia y de España de Portugal, sobre el ‘racismo’ de Sud África y Rodesia ni vale la pena detenerse; repitámoslo, se trata de los asiduos lugares comunes de la prensa de estricta observancia comunista, confeccionada para una masa obtusa y a ser fanatizada, prensa que se encarniza en forma venenosa en contra de todas las fuerzas del mundo actual que aun se mantienen de pie y se oponen al colapso definitivo de nuestra civilización y de todas nuestras tradiciones. Una sola acotación: la denuncia respecto de las despreciables simpatías hacia los “mercenarios de la Legión Extranjera, instrumentos fallidos en contra de la independencia indochina y argelina”. Aquí con la habitual jerga no se sabe hablar sino de ‘mercenarios’ y todo esto es dicho por quien ha sido elegido para dirigir una organización la cual debería ser heredera justamente del espíritu legionario: espíritu indivisible, independientemente de los cuadros en los cuales se pueda manifestar, subsistiendo una unidad existencial de estilo.

No queremos dar a este ejemplo de perversión ideológica (respecto del cual se pretende en forma insólita calificar de fascista) más importancia de la que merece, sino mostrarlo como un simple síntoma. Hemos creído correcto señalarlo sólo por su ‘lugar’, remitiéndonos a lo que se ha dicho al comienzo de este escrito. Se hace notar aquí que incluso en el restringido suelo en donde, a nivel de los principios, se debería pensar en razón de sus antecedentes legionarios y combatientes, que podría tomar un proceso de formación ideológica y doctrinaria sobre la base por nosotros mencionada, en contraposición de las fuerzas de la subversión mundial, son posibles tales desviaciones. Tal cosa no es para nada edificante y subraya la dificultad que conlleva hacer frente a tareas que sin embargo día a día se hacen cada vez más urgentes para todo aquel que perciba los signos de los tiempos.



Il Conciliatore, Febrero de 1971.