lunes, 20 de mayo de 2013


ACERCA   DEL   INDIGENISMO

 
    En su obra magna “Rebelión contra el mundo moderno” (pág. 29 Ediciones Heracles) nos dice Julios Evola: “ En la presente obra debemos limitarnos a dar principios cuya aplicación y desarrollo adecuado requeriría tantos volúmenes como son los capítulos escritos como base para ordenar y profundizar ulteriormente…”
     Esta tarea de desarrollo de la temática evoliana es la que deben afrontar hoy día los tradicionalistas. El padre Leonardo Castellani, nacionalista argentino, decía que el deber de la intelectualidad era pensar la Patria. Evola nos propone ampliar ese horizonte, es decir, pensar la Tradición.
     Todo esto viene a cuento de que en nuestra América se desarrollan fenómenos sociales y políticos que deben ser interpretados a la luz de  los principios tradicionales; y una de esas cuestiones es la del indigenismo.
     Pululan en nuestro continente corrientes marxistas y progresistas que han erigido al indígena en el “buen salvaje” de Rousseau- Un ser impoluto, bondadoso, ingenuo, que desde hace 500 años es vilmente explotado y esclavizado por los malos europeos empezando por los españoles. Y esto tiene un objetivo claro que, consciente o inconscientemente, apunta a socavar y derrumbar lo  que podemos rescatar de nuestro pasado imperial- Y aquí tenemos que hacer una crítica a Julius Evola.  En una poco feliz frase  que se lee en ·”Jerarquía y democracia” ( pág. 17 Ediciones Teseo) y refiriéndose a las civilizaciones que se conservaron en estado de momias, J.E. dice :  “ Entre los más conocidos. un caso típico es el ofrecido por el Perú antiguo, por ese magnífico e inmenso imperio que para ser destruido fue suficiente apenas con un puñado de aventureros”.  Por nuestra parte comentamos: ¡Vaya aventureros que trajeron nuestra religión católica y nuestro idioma castellano¡
     Y esto lo decimos porque un progresista, basándose en esa frase ya nos dijo que J.E. era indigenista. De todas maneras, ese dicho aislado no afecta para nada las líneas generales del pensamiento evoliano. J.E. no fue historiador, y nuestra América y el Imperio Hispano casi no se mencionan en su vasta obra. Somos nosotros los que tenemos que completar la tarea aplicando las categorías del mundo tradicional a nuestro continente indio, mestizo, negro y blanco, mal que les pese a las actuales corrientes europeas racistas y prosionistas.
     En una nota anterior siguiendo los lineamientos generales de la selección de las tradiciones conforme las orientaciones de J.E. hemos indicado la importancia de nuestro pasado imperial, es decir los imperios maya, azteca, incaico e hispánico. Esa referencia nos pone por encima de las falsas alternativas modernas que se nos presentan. Por un lado la exaltación del indígena en contraposición con la herencia hispánica; por otro lado  la exaltación de lo hispánico y el desprecio de la indígena. La primera corriente sustentada por marxistas y progresistas, la segunda por el nacionalismo católico. Ambas deben ser criticadas por lo que es superior. Nos seguiremos ocupando del tema en próximas notas
 
San Carlos de Bariloche, 14 de mayo del 2013
 
JULIÁN  RAMÍREZ