lunes, 9 de diciembre de 2013

EL  PAPA  FRANCISCO  APOYA  AL  MUNDO  MODERNO

    
   En L´Osservatore Romano” del 29/11 se publicó un resumen de la exhortación del Papa Francisco titulada “La alegría del Evangelio”, y subtitulada “El camino de la iglesia” en los próximos años”. Este subtítulo indica un programa hacia el futuro, de manera que creemos importante señalar algunas propuestas concretas del Papa. No nos detendremos en el cúmulo de frases abstractas del documento que son frecuentes en los discursos y escritos de la iglesia, entendiendo por abstracción el aislamiento a nivel conceptual de una cierta propiedad de algo aislándolo del resto de sus propiedades. Por ejemplo, cuando el Papa habla de paz lo hace en abstracto sin indicar qué clase de paz y bajo qué condiciones. No nos llama la atención esto en un mundo moderno en el cual la verborragia y la hipocresía generalizadas otorgan a las palabras una falsedad o un ruido semejante al “flatus vocis”.
     Entre las propuestas concretas el Papa se refiere a que debe operarse una “saludable descentralización” dándole más autonomía a las Conferencias Episcopales. El Papa no lo dice, pero por este camino habrá más democracia en la Iglesia y más fuerzas centrífugas operarán. Cuando una institución en estado de decadencia como es la Iglesia, de carácter centralizado, afloja los vínculos con las partes, el resultado es la desintegración, lo mismo que ocurre con los estados federales cuando, agotada su vitalidad. otorgan más facultades a sus componentes.  Este parece ser el destino que prepara Francisco a la Iglesia.
     Otra propuesta del Papa Francisco para curar los males de la Iglesia es “ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia”. Al respecto digamos que la Iglesia desde hace siglos está cada día más llena de espiritualidad femínea. Para ello no hicieron falta mujeres sino la venida a menos del espíritu viril y guerrero que animó lo mejor del medioevo católico.  Si  se pretende acentuar la presencia física de la mujer en la Iglesia es como combatir el incendio con nafta y  de acuerdo con la moderna ideología de los derechos humanos no se pueden eludir “los legítimos derechos de la mujer”.
     También considera Francisco que los jóvenes deben tener un “protagonismo mayor” en la Iglesia como si el solo hecho de contar con una edad menor fuera garantía de que esos jóvenes fueran espiritualmente mejores que sus padres y abuelos. Cuando vemos el comportamiento actual de la juventud, nos entran más que dudas acerca de la ideología “juvenista” de Francisco.
     Y ahora pasemos a un tema preferido para el Papa y que siempre trata: el de los pobres. Nos dice en su exhortación: “Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres…no se resolverán los problemas del mundo”. Con esta afirmación Francisco adhiere a la visión moderna que consiste en considerar que los problemas económicos y sociales son los más importantes, cuando por el contrario la doctrina tradicional que sustentamos nos dice que la economía no resuelve en profundidad ningún problema si no está subordinada a un orden superior de valores eternos y tradicionales. No ignoramos la existencia de grandes masas de población que carecen de los mínimos requerimientos para una vida digna y conforme al actual nivel histórico, pero ningún sistema económico podrá establecerlos si previamente no se destruye al mundo moderno. Solo un estado tradicional podrá restaurar la armonía y el equilibrio necesarios para dominar las fuerzas oscuras y caóticas de la economía.
     Finalmente digamos algo que tiene íntima relación con la guerra de civilizaciones. El Papa lanza una lacrimógena imploración a los países islámicos para que respeten la libertad religiosa de los cristianos.  Digamos en primer lugar que en medio oriente hay comunidades cristianas desde hace dos mil años y que el Islam considera a cristianos y judíos como “pueblos del Libro eterno que está en el Cielo”. No ignoramos que puedan producirse situaciones de  enfrentamientos más o menos graves, pero tengamos en cuenta que por lo general esas comunidades cristianas son correa de transmisión de la cultura, los usos, las costumbres y las instituciones modernas. Mejor haría el Papa en exhortar a esos cristianos para que luchen junto a los fundamentalistas islámicos contra el mundo moderno, y si eso sucede veríamos cómo cambian las cosas en lugar de lamentarse.
    Si la exhortación del Papa sigue los caminos aquí criticados, que los católicos reflexionen.

San Carlos de Bariloche, 3 de diciembre del 2013   

           

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